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La mujer del Speaker inglés...

 
El pasado de la señora Bercow está formado por una sucesión de días de vino y sexo. El «speaker» de los Comunes, por su parte, escribió en su juventud una guía sobre cómo llevarse a la cama a las chicas bebidas.

A Sally siempre le ha gustado llevar la contraria. Ahora quiere ser diputada laborista, para así enfrentarse mejor a su marido, el «speaker» de los Comunes (cargo similar al de presidente de la Cámara), el conservador John Bercow, a cuyo jefe de filas, David Cameron, ella despelleja en público.
Pero su historial es largo: cuando las amigas de su mismo entorno social, no especialmente elevado, optaban por escuelas estatales, ella quiso estudiar en Marlborough College, un colegio privado de élite; cuando sus compañeras de clase acudieron a la Universidad para carreras profanas, ella se matriculó en Oxford en estudios de teología; cuando su formación familiar y académica la abocaban a una vida ordenada y de provecho, ella se dio a la bebida y al sexo casual.





Alcohólicos anónimos

Luego iría a Alcohólicos Anónimos, enmendaría su vida, se casaría con el diputado Bercow, tendría tres hijos y, cumplidos los 40 años, se mudaría con la familia a mediados de 2009 a la residencia oficial del «speaker», en el Palacio del Parlamento británico, con vistas al Támesis. Obras de remodelación de los apartamentos por valor de 45.000 libras, tras el escándalo de los gastos de los diputados, no ha sido su mejor modo de llegar.
Como el pasado de quienes están en la política anglosajona acaba aireado por la prensa, Sally ha querido de entrada abrir su armario antes de intentar ser primero concejal en Londres y luego diputada. «Comencé a beber en Oxford, fui a una «party girl», y me descontrolé. Luego, en los 90, trabajaba en una agencia de publicidad y bebía vino en la comida, y después salía por la noche y bebía una botella. Sucedía la mayor parte de las noches. No había un momento en que dijera basta», comentó el mes pasado en una entrevista con el «Evening Stantard», para agregar de inmediato: «Bueno, vale, a veces eran más bien dos botellas». Confiesa que no era raro que se cayera de la silla alta de un bar o recorriera gran parte de la línea del metro, sin bajarse en su parada, por la mona que llevaba encima.

Y en cuanto al sexo, tampoco guarda secretos. «A veces me quedada en un bar hasta tarde y alguien me invitaba a una copa y pensaba, ¿por qué no?, e íbamos a casa juntos. Me gustaba la excitación de no saber cómo iba a acabar la noche». Al menos, dice, nunca probó las drogas.

Con estas revelaciones, ha resultado sonrojante para su marido, ya habituado a la embarazosa situación de que su mujer, subida en sus tacones, le sobrepase varios palmos y deje en evidencia su corta estatura, que haya trascendido cierto artículo que publicó en una revista universitaria.
En él, el hoy honorable «speaker» aconsejaba cómo llevarse a la cama a chicas bebidas, y cómo desprenderse de una mujer después de haber tenido sexo con ella. «The John Bercow Guide To Understanding Woman», una sucinta guía publicada cuando el político tenía 23 años y ya era concejal en un distrito de Londres, advertía también: «Las mujeres van detrás de todo lo que respira y tiene una tarjeta de crédito».

Amenazan con echarle

John Bercow ha hecho una travesía notable en su concepción de las cosas, pues ha pasado del «tory» puro y duro de su juventud a situarse a la izquierda de su partido, tanto que fueron los mismos laboristas los que ayudaron a su elección como «speaker», mientras sus propios correligionarios amenazan con echarle si ganan las elecciones.
En ese contexto, que Sally Bercow hable mal de Cameron no es tan estridente. Atraída al laborismo por la personalidad de Tony Blair, la esposa del «speaker» dice que el líder «tory» no es más que un «mercader de imagen». «Favorece el interés de unos pocos sobre la mayoría». Y su marido no responde a eso.




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